Llegó el día

Me desperté después de un miércoles de ausencia.
Mi cuerpo quedo postrado en una cama y mi alma se escabulló entre las sábanas.
Sentí que había perdido la habilidad de vivir,
que me convertiría en alguien más que no supiera cantar
ni bailar a escondidas en el baño.
La muerte me reta a un siniestro baile,
como pude me arreglé: pintada de boca roja y vestido largo
salí por la tarde a darle su buen merecido.

El tiempo avanzó y con él me dediqué a mi tango.
Con las zapatillas amarradas di fuertes taconazos;
soy la clase de chica que le viene bien el zapateado y las sevillanas.
Al son de la guitarra me enfrento a la usurpadora,
esa mujer de velo que no muestra el rostro enfermo y afligido.

Alegre el grillo canti y canti mientras danzo,
me acompaña con sus brinquitos y sus lindos ojitos amarillos.
La última pirueta se avecina y yo me prepara para el final.
Saco las castañuelas y miro a los ojos a la muerte,
que esa flaca infeliz se largue de mi casa y me regrese el cuerpo al alma.

Ella sabe que no es competencia segura,
una pobre solterona amargada que mejor se va de mi casa.
Al tú por tú con otra que haga menos tango,
con una que no traiga los zapatos boleados y cándida alma.

Memorias de Cuba

Me sonrió con esa forma despreocupada para ahorrase un par de palabras. Tartamudeaba de forma insólita mientras buscaba en su vocabulario la coherencia requerida. Se agarraba los pantalones para evitar que se le cayeran y nosotros pensáramos que ese pobre infeliz no era un verdadero hombre.

Me dibujó en el aire una fantasía. Me habló de la mujer que llama su madre. Quien fuera esa dama que puede no existir, quien fuera ella si no una fotografía. Su voz flaquea mientras la describe, me pregunto si siempre dice lo mismo de ella. Si para cada turista su madre trabaja de locutora en Miami o si otras veces será enfermera o cabaretera.

Se acercó más y yo me di cuenta del obtuso símbolo, la lejanía de nuestras vidas y nuestro pobre entendimiento. Mi corazón no guarda en sí la compasión para quienes han vivido una miseria que no comprendo.

Con sus cansados pasos me construyó a una hija perdida. Un alma blanca que transita a solas las calles de la Habana. Una pequeña que creé conocer lo que significa una oportunidad, alguien que sospecha que existen otros colores y quizá otras formas de vida.

De mi mochila sólo salió una triste pasta dental que di en ofrenda de mi ignorancia. Una forma personal de deslindarme del hecho y fingir que quiero hacer las pases con el injusto demonio quien arrastra a ese pobre hombre con su andadera.

Mitómano, loco, vagabundo, buen hombre que jamás revelaste tu nombre para ver si rezamos por ti. Sé que navegas las calles buscando quien pueda escuchar tu historia, sé que vas en busca de otros que tengan más corazón. Alguien que pueda apreciar una lágrima verdadera.

Fotografía: Diego Caballero

Cierra los ojos

Cierra los ojos,
pide un deseo.
Pide algo rico;
algo que sea esponjado,
algo que me puedas convidar
para que no me quede con ganas.

Dame la mano,
caminemos por las calles empedradas.
Susúrrame al oído la canción
que compusiste el otro día para mi.

Amame, dame un besito en la mejilla.
Di mi nombre un par de veces,
y descubre lo poco que sabes de mi
cuanto canto junto al río.

Fotografía: Diego Caballero

El Príncipe Azul

Escuché tu voz entre el cantar de las gaviotas,
el olor a sal se impregnó en mi ropa.
La arena se abrió paso entre la alfombra de la alcoba
y erizó la piel que murió junto con la tristeza.

Destrocé el mundo y sus locuras,
me volví demente e intenté quitarme los ojos
para ver la realidad en colores rojizos.

Atardeceres te regalo único amado,
juego entre las olas que han de arrebatarme la juventud.
Desaparezco y me transformo mientras exhalo,
mientras respiro el aliento de nuestra primer día sobre este universo.

Romance a Color

Orgía de colores denominados emociones.
Sistemas electrizantes de carne y hueso,
pedazos de metal disueltos en campos sanguíneos incompatibles.

Danzas de amantes sin rostro para olvidar el amor verdadero,
desdenes de corazones rotos que prefieren no sentir al cálido cuerpo,
presas de la carne en vez del amor que te tengo.

Impersonal la forma en que hacen de la suyas,
sin mirarse entre ellos porque no existe más la inocencia.
Falacias fálicas de media tarde y agrios genitales,
tabus que explotan sin repuestas frente a mi cara…

Que puedo decirte amado si sólo te amo a tí
y ya no tengo forma de participar en este daltónico romances a color.

Desvaneciendo

Irreal tenía que ser para separarme de mí.
Mentiras tenía que creer para encontrar la verdad.
Calabozos donde guardara recuerdos para que no se me escapen como palomas.

No existo para ser libre, soy invisible,
luminosa como los rayos lazer de las galaxias lejanas.
Desaparezco entre las multitudes porque no sé quiénes son ustedes.

Desvaneciéndome voy entre los azules y verdes.
Clamores y ocasos de mañanas sin historia me quedo
para mirarte de nuevo sin ojos y sin escrúpulos.

Un Mundo Ideal

En un mundo ideal las corcholatas sería monedas de oro
y los pedazos de cristal respetables seres sociales.

En un mundo ideal yo no sería yo, sería un árbol,
tú dinosaurio serías un ventrílocuo y
nunca envejeceríamos.

En un mundo ideal no habría que morir,
no habría que ser de carne y hueso,
no habría nada escrito.

Nos iríamos a la cama una noche y
luego partiríamos hacia donde el río
lleve su agua o quizá a otra galaxia.

Los pies de Jesús

No lo reconocimos entre nosotros los simples mortales.
No creímos en sus palabras
por miedo a la verdad,
a lo puro, a lo que tendría sentido.

Dejamos que caminara la pasión,
que sangrara su frente por culpa de las espinas.
Hicimos que cargara la cruz acuestas y el perdón de la humanidad,
que pidiera a su padre que nos amara sin importar nuestra condición.

Rey del cielo, redentor de lo justo y lo humano.
Todopoderoso, energía, transformación, fe.
Más allá de la religión, del milagro, de las promesas;
sin color, sin tamaño, sin raza: iluminación.
A ti que caminas descalzo déjame cuestionarme,
déjame ser libre para amarte de la única forma que sé: desconvencional.

Ella vino del mar

Sin encontrar la profundidad de sus pensamientos,
sale del mar la última diosa, la más bella, la más perdida.

Without knowing the sound of the waves that ran away from her,
she emerged from the depths thinking she will survive
the last kiss of the sun in her skin.

Sans raison et possibilité de retrouver,
elle est morte au près midi.

Loca, descorazonada, desahuciada y turbia pureza
que me deja creyendo que podré ver a través de ella,
mientras la tarde nos desengaña.

¿Onde você se esconde agora?
diz que vai ser para repetir o seu nome.

Rey

Quería que fuéramos a jugar al parque,
que me compraras un helado de limón.

Decidí ir a darle de comer a los patos,
ellos también te extrañan abuelito,
es como si supieran que no vas a regresar.

Mi madre dice que nos mandas saludos,
que nos miras desde el cielo a donde te envío besos…
Azul eres en mi memoria, azul serás hasta el último de mis días.

Te quiero Rey.