Un nuevo año

Después de que pasa el furor por el año nuevo, a mí me entra una terrible nostalgia por el pasado. Una parte mía ya estaba habituada al 2015 y sabía cómo vivirlo, pero este “rebot” repentino que me lleva de vuelta al día “1” me hace reflexionar sobre el poder del tiempo sobre mi vida.

Nada cambia de un día para otro, pero de una extraña forma pareciera que la sociedad ha sabido vendernos eso de la “nueva oportunidad”. Como si llegara enero y entonces sí, todos vamos hacer las cosas que no hicimos durante tantos meses.

¿Qué pasa cuando un propósito se queda incompleto por marzo o septiembre? ¿Qué acaso no podemos admitir que fallamos e inmediatamente nos volvemos a subir al caballo?

No sé… yo no creo en los própositos generales como “encontrar el amor” o “ganar más dinero”. Ninguna de esas dos cosas te llevan a ninguna parte porque no conforman un plan ni hay detrás una estrategia. Creo que si alguien me dice que quiere encontrar el amor, le recomendaría que busque unirse a actividades fuera del trabajo para conocer a más gente. O si alguien quiere ganar más dinero, ver si puede hacer trabajamos como “freelancer” o iniciar una pequeña empresa.

A mi edad, aunque sigo creyendo en el destino, creo más en la fuerza del trabajo, en la perseverancia y en la motivación personal, que en las 12 uvas o en los chones de colores.

Pero bueno, echo de menos el 2015… Es como cuando ya tienes una película que te encanta y quieres volverla a ver y a ver mil veces, al grado que olvidas que hay otras nuevas… Pues así me siento yo… Me queda la gratitud, las memorias y las ganas de seguir esculpiendo mi vida como joven adulta profesional, dedicándome a lo que me gusta y junto a las personas que amo. Mi propósito principal este año para combatir la nostalgia que siento, es ver la vida como un  gran proyecto y a más largo plazo, ¿quién dice que todo lo que quiero proponerme en esta vida lo voy a lograr en un año?

No hay prisa, y creo que eso es muy importante de recalcar. No tiene que todo pasar HOY. A veces lo olvido. Y cuando hablo con mi madre que está en los 50´s, ella se sorprende con todos mis proyectos y me dice que no me coma el mundo de un bocado. Y me pregunta qué planeo hacer a su edad porque ya no me van a quedar más sueños. Eso me ayuda a relajarme y a quitarme cierta presión auto-impuesta, porque hay tiempo para todo y ahora, lo más importante es disfrutar lo que elegí hacer.

Quiero que mi vida sea un colección inolvidable de momentos; no una lista de cosas por hacer. No significa que no tenga ya ambiciones, porque esa es una gran mentira. ¡Aún hay mil fronteras por conquistar!

Que este nuevo año no siga escribiendo 2015 en mis correos hasta febrero.

Que haga más cine.

Que sigan los proyectos y las peripecias en Hoppercat.

Que trabajar por dinero no sea la prioridad.

Madurar pero no perder la alegría que tienen los niños.

Viajar más. En México, en la ciudad, en el mundo… en mis sueños.

Seguir amando profundamente. Que sigamos siendo novios para decirnos cosas cursis sin importar la edad.

Escribir.

Pero lo que más quiero, es que ya no me importe el tiempo, que yo me sepa dar segundas oportunidades sin importar la fecha, que nunca sea tarde para fantasear… para disfrutar la vida.

Sálvame

Con un bisturí abrieron mi pecho,
me dejaron suspendida entre la vida y la muerte
mientras se robaban mi corazón.

Sobre esa camilla de hospital de tercera
hubiera preferido una lobotomía,
un cambio de rostro, hasta la amputación de una pierna.

Me despojaron de lo único que me permitía amarte,
de lo que me daba ilusión al despertar en esta pesadilla.
Perdí el instinto para permanecer de pie,
para atravesar el desierto amarillo de tus ojos.

Me dejaron con heridas que el tiempo no cura,
a carne viva se van pudriendo abandonándome.
Arraigadas heridas que me muerdo cuando la enfermera voltea;
¿Qué más puedo hacer cuando no tengo otra cosa que me haga sentir?

Pesadilla

Monstruos que viven el en fondo del closet,
fantasmas que acechan bajo la cama
y mutantes escondidos entre mis bragas
aúllan por las noches en busca de carne fresca.

Me acorralan en cueros en la esquina de la alcoba.
Se sacan los ojos con sus uñas gigantes,
se comen entre ellos sus podridos órganos
y juegan adivinanzas conmigo.

Atormentan a mis vecinos desde el baño
y ahuyentan a las cucarachas que creí eran mi amigas.
Mencionan un desértico oasis
al que intento ir todas noches en mis sueños.

Se burlan de mi y mis vagos intentos de sanidad;
de la horrorosa realidad que no sé va cuando amanece.

La bola de cobardes teme a la sucia política,
a las enfermedades incurables, al mal de amores,
a los traidores, a los asesinos, temen a mi mundo…
Me temen a mí.

A estos pobres termino por dejarlos asomarse por la ventana.

Cuando los robots conquisten el mundo

Que nos dominen, que vengan por nosotros.
Titanes de hierro, máquinas que nos destruyen.

Arranquenme el corazón,
después de todo ya he amado.
Finalicen esta era dorada,
muchos ya no tienen la motivación para continuar.

Usurpadores de destino y tierra,
fríos seres que nos quitaron lo imperfecto.
Explotemos en mil pedazos antes de que sea oscuro
y no me de tiempo de ver sus ojos amarillos
mientras nos desintegramos.

Despedida

La vida se le resbala con prisa
de la dura cama donde descansa ,
Sus ojos se apagan como un par de estrellas
fugaces que han terminado su cansado recorrido.

El arrepentimiento ha llegado muy tarde,
y ahora le vela el sueño con un hacha entre las manos.
No existen perdones, ni glorias, ni gardenias…
No queda nada más que el amargo grito de la soledad,
y la desgastante espera que termine por llevarsela lejos.

La realidad es un pasado distante en retrospectiva,
la culminación de una vida que deja un vuelo sin aliento.
Desvacenerse hasta desaparecer y ser sólo un recuerdo…
Un suspiro que tenga la intención de hacerse inmortal
en otra vida.

Con Pistolas

Guarda la pistola bajo las almohadas,
que el niño de la casa la encuentre
y la lleve al jardín de niños donde
pueda desgarrar a su presa…

Que no aprendan a leer o escribir,
mejor que rejunte los cartuchos quemados del suelo
y que jueguen con balines o cohetes.

Por las noches tiran granadas en vez de juegos pirotécnicos,
su sonido nos hace pequeños de corazón
y sordos inconscientes que nos convierte en cerdos.

Es un niño bien, al menos eso dicen sus padres.
El sale del salón a jugar con sus compañeros,
pero no sabe distinguir lo letal de lo amistoso.

Ve su blanco desde lejos, una niña rubita de coletas.
Ella lo mira con esos ojos azules que lo penetran.
Él sólo tiene un disparo para penetrarle la cabeza.

Como ángeles perdidos el resto del patio grita desquiciado,
la pureza se les cae de los uniformes y se llena de lodo.
Pequeños demonios que danzan al rededor de su miseria,
un verdugo sin clemencia por aquella virgen María.

Soneto

Te miro de lejos con ganas de no quebrar tus alas, de no robarte el aire que ha de empujarte otro día lejos de mí. Aún aguardo paciente por noticias que traerá el viento a su debido tiempo, si es necesario tomar un píldora, que elijan por mi.

Yo estoy agotada y sin comprender a quien debo ocultarle las cosas que siento. Camino con los ojos cerrados por una vereda angosta con temor de caer al río del que nadie ha de rescatarme. Lucho contra dragones en los intermedios de las películas, ironía que sean románticas, infame que haya dejado que otros las escriban para mí. En el fondo ya había perdido la esperanza de encontrarnos porque no estaba segura si tendría que mostrarme honesta o viviríamos montados en una farsa.

Inerte como una hoja que cae de los árboles muertos de mis otoños, te rejunto con cuidado para no hacerte polvo antes de que toques el suelo. Te acerco a mis labios para empaparte con sus recuerdos, para mentirte sin tregua acerca de su verdadero paradero.

Apago la luna para que no nos moleste esta noche antes de que aúllen los lobos. Te transformas de camino a tu estudio en 20 criaturas distintas. Quieres engañarme y confundirme con tu verdadera naturaleza, dices ser un hombre pero a veces te observo y no estoy tan segura. Mi fascinación por ti y tus largas extremidades me ha trastornado de tal forma que no se si podré querer a otros después de ti. Si aprenderá a separar el tiempo y conocerte real sin cuestionarme.

Quiero entender que has hecho y donde has estado. Darte la oportunidad de que me muestres tu alma sin antes juzgarla para que no te sientas en desventaja. Hablaré con tus secretos arrumbados en los cajones que iré desempolvando para guardar nuevos que puedas contar a tu madre.

Sin querer me haces salir de mis casillas, de ese centro cómodo donde no pueden herirme aquellos que me adoran. Me resigno y dejo mis zapatos junto a la puerta. Tengo que ser de carne y hueso para poder morir, tengo que llorar durante el verano para que germine la cosecha en los áridos campos, tengo que ser vulnerable si quiero algún día volver amar.

Te dejo a solas en la otra habitación para que medites acerca del silencio. Dormiré en tu cama como la guardiana de tus sabanas y lo demás lo ocultaré bajo la cama.