Cierra los ojos

Cierra los ojos,
pide un deseo.
Pide algo rico;
algo que sea esponjado,
algo que me puedas convidar
para que no me quede con ganas.

Dame la mano,
caminemos por las calles empedradas.
Susúrrame al oído la canción
que compusiste el otro día para mi.

Amame, dame un besito en la mejilla.
Di mi nombre un par de veces,
y descubre lo poco que sabes de mi
cuanto canto junto al río.

Fotografía: Diego Caballero

Laberintos

He de ser de agua, tu fuego, aire quizá.
Seré la tierra encantada donde te pierdas,
un obtuso laverinto lleno de risas y largos caminos,
puro caminos que te traigan a mí.

– Y cuando llegue al final?

Ese día nos mudamos a la luna
para hacernos polvo de estrellas,
para encontrar otro camino que huela a garndenias,
otro laverinto u enredo donde podamos reencontrarnos.