Cayeron Granizos

En un momento todo se oscureció,

cerré los ojos y

dejé que la tormenta me tomara.

Tenía miedo y podía sentir como cada derrota

me había cambiando.

Aún no asimilaba el tiempo

y aunque me era familiar esta vida,

este departamento, estas calles…

algo de mi nunca regresó de ese viaje.

Sin darme cuenta había crecido,

y me había llenado de miedos e incertidumbres.

Ya no era una niña temeraria con sueños y locuras,

era una mujer que estaba desvaneciéndose.

Olvidé como amar; extrañaba esa otra vida.

No perdoné y guardé el rencor de ser expatriada.

Me alejé de lo que era verdadero y puro para hacerme daño.

Del cielo caían granizos sobre mi espalda.

Cada impacto dejó un agujero negro

que exploré sin tener rumbo.

En ellos encontré puros ayeres…

Las calles acaudaladas

dejaban corren esos bancos de agua

y yo en medio sin poder navegar.

Supuse que en el fondo encontraría la gratitud

que sin ella seguiría extrañando y

olvidando todo lo que aún quedaba pendiente.

Y es que la felicidad no es circunstancial,

ni dependiente a una historia.

Esta exenta de tiempo y no conoce lugares.

La tormenta se fue aplacando y con ella mi alma.

Acepté que todo estaba bien,

aún cuando hubiera cambiado.

Enterré con la gloria que se merecía a esa yo,

Arrojé a su tumba ramos de expectativas

y dejé que se los llevara al cielo

porque yo no los necesitaba.

Canté con alegoría esas pesadillas

y consolé mi corazón de desencuentros

y desventuras.

Decidí que sería feliz

y entonces salió el sol.

Imperfección

Voy a perder la razón, el camino, el amor. Me voy a derretir entre tus sueños y las plantillas de tus zapatos. Cantan los pájaros tan fuerte que no puedo escuchar mi corazón y mi rostro se transforma en el de una extraña que anhela su libertad.

Te olvido mientras me desintegro. Me convierto en ti y entonces desaparezco. Ya no sé como podrás amarme si no hay suficiente espacio en estas fronteras. Los secretos que no te confesé son ahora los abismos entre nuestras almas y la razón. Sin querer me conoces más que cualquier otra persona.

Me vuelvo de cero a éxtasis, redescubro la vida en las cajas abandonadas de cartón. Salgo a jugar y soplar burbujas de jabón para que no te alejes tanto como para desentenderte de mi nombre y mis locuras.

Sin berrinches o risas, hay que nacer y luego morir. Que me desprecies tanto que no haya nada en el mundo que pueda hacer para que dejes de amarme. Si no soy perfecta, no tendrás pretexto para aceptarme como soy. No tendré que responder a la mujer del pedestal sobre tu cama.

No seré una madre, ni seré una amiga. Seré un tórrido romance con la locura y la belleza. Si pierdo todo córtame los brazos de la cintura. Ya no tendrás permiso de tocarme ni de mencionar mi nombre, la necesidad de vivir conmigo se disipará y olvidarás el olor de mi cuerpo en verano sobre las sábanas.

Sin idealizar, eso es lo único que te pido. No me des falsas esperanzas de quien soy o quien eres tú. No voy a fingir que todo esta perfecto, pero si voy a morir si es necesario intentando que seamos felices hasta el último día de este universo.