La Inesperada Visita

Titubeas cada vez que te apareces frente al timbre de la puerta.
Te intimida el espacio, los fantasmas del pasado que nos persiguen.

Me miras con tristeza buscando reconocerme,
escuchas voces de niñas juguetear en el jardín de esa vieja casa.
Caminas despacio y guardas la distancia,
es como si creyeras que podemos explotar,
como si debiéramos morir y empezar de cero.

Me siento junto a ti y dejo que el silencio nos hable.
Lo escucho con cuidado y no interrumpo su curso,
acaricio su rostro y soplo con cuidado el polvo que nos separa.

Te digo que te amo, a pesar de que sea a mi manera, a mi tiempo.
Dejo que la vida me cante; que me haga recordarte tal y como eres;
si no podemos olvidar al menos dejar ir;
mojarnos en la lluvia sin que la ropa nos pese,
ni el mutuo abandono.
Te quiero… ni el espacio ni el dolor podrán quitarnos eso.

Partes, desapareces… te voy desintegrando en mi memoria.
Si regresas te pido que no traigas más silencio,
que me regales lo áspero de tu voz
y entienda porque te ha tomado tanto nuestro reencuentro.

La Sirena

Dedico a todas las personas que han sido víctimas de un conductor borracho..

Mis oídos han adquirido poderes mágicos,
las sirenas se acercan a mí,
quiero nadar con ellas en este río de sangre.

Son tan hermosas, desearía ser una de ellas. Los gritos se van fragmentando entre las suaves ondas que chocan contra las piedras de nuestra bahía. Luces de colores bailan a mí alrededor para alegrar mi desventura. Los radios llaman a los barcos que han viajado por los siete mares en búsqueda de tesoros. Quiero ir con ellos. Volverme pirata y aterrorizar el mar Rojo. He perdido la noción del tiempo…

Lo siento mucho,
ya no podremos envejecer juntos en esa casa en la playa;
lo sinto, debí haberte dado mi número de teléfono.

Dedico a todas las personas que han sido víctimas de un conductor borracho..

Romance a Color

Orgía de colores denominados emociones.
Sistemas electrizantes de carne y hueso,
pedazos de metal disueltos en campos sanguíneos incompatibles.

Danzas de amantes sin rostro para olvidar el amor verdadero,
desdenes de corazones rotos que prefieren no sentir al cálido cuerpo,
presas de la carne en vez del amor que te tengo.

Impersonal la forma en que hacen de la suyas,
sin mirarse entre ellos porque no existe más la inocencia.
Falacias fálicas de media tarde y agrios genitales,
tabus que explotan sin repuestas frente a mi cara…

Que puedo decirte amado si sólo te amo a tí
y ya no tengo forma de participar en este daltónico romances a color.