No tengo idea

No tengo idea cuando será el día que por fin me despierte y ya no piense en ti.
No tengo idea cuando dejaré de llorar; que día se secarán las lágrimas de mis sábanas o nos reecontremos en rostros de desconocidos y seas alguien más.
No tengo idea que día se borrará de mi piel las marcas de tus dedos, que día dejarán de existir nuestros días en el calendario, el día que ya no huela más a ti.

Fotografía: hillarykl

Derretida

Nado en albercas que se forman entre tus hendiduras;
esos dobleces naturales de tu cuerpo al sol
que te dan mucha más textura y el sabor salado a tu piel.

Recorro desiertos sin caballos,
camino las fronteras del sur y el norte donde me pierdo.
No seas maldito y regálame una brújula
que el calor es delirante.

Salgo a buscar la playa en cada azotea,
me asomo a medio vestir y descalza mientras la encuentro.
Lagartija escurridiza que te camuflajeas entre las rocas,
debería darte verguËnza matarme de sed,
engatusarme como haces para que vaya siguíendote.

Sofocante el aire que me hace falta,
oasis perdidos en medio de mi locura.
Ayúdame a esconder la ropa y la civilización que quede en las cavernas,
apágame sin misericordia como si se trata de una fogata en cenizas.

Sálvame

Con un bisturí abrieron mi pecho,
me dejaron suspendida entre la vida y la muerte
mientras se robaban mi corazón.

Sobre esa camilla de hospital de tercera
hubiera preferido una lobotomía,
un cambio de rostro, hasta la amputación de una pierna.

Me despojaron de lo único que me permitía amarte,
de lo que me daba ilusión al despertar en esta pesadilla.
Perdí el instinto para permanecer de pie,
para atravesar el desierto amarillo de tus ojos.

Me dejaron con heridas que el tiempo no cura,
a carne viva se van pudriendo abandonándome.
Arraigadas heridas que me muerdo cuando la enfermera voltea;
¿Qué más puedo hacer cuando no tengo otra cosa que me haga sentir?

Un Mundo Ideal

En un mundo ideal las corcholatas sería monedas de oro
y los pedazos de cristal respetables seres sociales.

En un mundo ideal yo no sería yo, sería un árbol,
tú dinosaurio serías un ventrílocuo y
nunca envejeceríamos.

En un mundo ideal no habría que morir,
no habría que ser de carne y hueso,
no habría nada escrito.

Nos iríamos a la cama una noche y
luego partiríamos hacia donde el río
lleve su agua o quizá a otra galaxia.

The Pink Elephant

Me hiciste creer que me querías.
Me dijiste que sería especial para ti.
Me robaste la inspiración para alimentar tu ego.
Me dejaste llorando por tu desamor.

Nos sentamos entre ese elefante rosa que pinté para ti.
Tuviste el descaro de quedarte con él
después de mentirme a la cara;
de pedirme tiempo para amar a otra.

Arrepentido has llamado meses después,
tarde como todo un mal amante
te has dado cuneta de la verdad.

Ahora amo a otro, a otro mejor que tú.
A un hombre de verdad, a uno mío.
A ese mío de ojos amarillos
con quien pasaré el resto de mis días.

En ese momento te vi.

En ese momento te vi, no eras tú. Esa ira, ese rencor, esas mentiras; no eras tú. El diminuto apartamento, la acalorada discusión; el estar frente a ti y no reconocerte. Creé un monstruo y ahora no sé como detenerte. Los ojos de tu madre decepcionada, cansada de tus drogas, de tus planes sin futuro, el francés incompresible para mis oídos y sin embargo tú. ¿Cómo puedo amarte? ¿Cómo puedo si quiera mirarte a los ojos si no te reconozco?

Vi como la golpeaste con toda tu furia. Vi como la agrediste y como lloraste pidiendo misericordia a dios. Nadie puede amarse a sí mismo si es capaz de algo así. Heme aquí, sin poder decir nada que haga detenerte, sin poder contener la respiración al ver su cara morada y sus brazos lastimados. ¡Cómo pudiste hacerlo!, ¡Cómo pudiste! Yo te amo te lo juro. Yo creí que estaban bien tus mentiras, que estaba bien hacer lo que hacíamos pero hoy me doy cuenta que solo te hice daño…

Me quedo callada, sólo observo tus manos llenas de sangre, sangre de tu madre, de la única mujer que te amará sin importar que pase. Eres su único hijo y yo no puedo darle una explicación a tu actitud mas que las drogas. No puedo mirarla a la cara porque la vergüenza no es suficiente para excusar tus actos. ¡¿Por qué lo hiciste?! ¡¿Por qué me haces esto a mí?!

No me pidas que te perdone porque no sé como podré olvidar las lágrimas de esa mujer que me abrió las puertas de su hogar. Que me abrió su alma y me hizo sentir como una hija más, mientras tú y yo hacíamos de las nuestras en tu cuarto.

No tengo a donde ir esa es la verdad. Ruego a dios que nadie me haga preguntas de lo que ha sucedido esta noche. Te advierto que no te quiero más en mi casa, que no te quiero más en mi vida. Me duele… me duele verla así. Me duele verte a los ojos y me duele más aun que me digas que ella no entiende. Aquí los únicos que no entendemos nada somos tú y yo porque nadie puede ser capaz de golpear a su propia madre.

Sebastián; ¿en quién te has convertido? Dímelo tú, porque yo ya no puedo seguir respondiendo por ti. Ya no es la edad el problema, ya no es el tiempo, ya ni si quiera es cuestión de amor; sabes que siempre soy sincera; pero hoy, al verla golpeada me doy cuenta que no puedo estar contigo. Si eres capaz de levantarle la mano a la mujer que te dio la vida que puedo esperar de lo nuestro, que puedo esperar de ti. En el fondo te agradezco que esa mujer no tendré que ser yo.

Descorazonada

Quítamelo, arráncamelo, lámelo.
Cómetelo y arrojalo contra la pared.

Toma anda, te lo regalo para que escupas sobre él.
Para que lo mastiques y quizá
te crezca uno dentro de ese vacío pecho.

Envídiame porque se amar,
porque soy vulnerable y puedes destruirme.
Recuerda también, que dentro de ese dolor que siento
siempre podré volver a nacer.

Demente

Veo como tus pecas se despintan y luego se trasforman en navajas que me cortan el pecho. El aliento me falta para reponerme de una decepción y tomamos turnos para comer porque has perdido la fe en mí.

Discúlpame por todo el dramatismo, por la bipolaridad de mis frágiles pensamientos. Trapeo el piso del vestíbulo con lágrimas que a nadie le hacen falta, un llanto carente de sentido. Perdóname si no entiendes la forma en la que te amo, en la que sufro al sentirte lejos de mi cuando te pierdes en la diminuta cocina.

Me rasco las heridas frescas y dejo que se desangren para ver si me termino, si me voy a donde no tenga que ver como me desprecias. Sé que detestas que sea fatalista, que ponga punto final a las cosas como si fuera una cobarde; una mujer distinta de la que amas. Lo más horrendo de todo es que sé que será mi culpa que te vayas un día de estos. Lamento que tengas que soportar mi arranques y te repito que ninguno de ellos es para ti, lástima que no supe dejar eso en claro cuando yo misma te empuje lejos de mi.

El polvo de las estrellas cae sobre tu espalda desnuda que sueño con delinear. Fantaseo con tu cálido cuerpo y tu tersa piel. Miro por la ventana y mejor me oculto en la habitación que solemos compartir para que nadie más me vea llorar. Desquiciados y poco pertinentes son mis alaridos, las llagas punzantes de mi espíritu han agujerado lo que era bello y puro.

Quisiera que vinieras a verme, que me tomaras entre tus brazos y que me dijeras que aún me quieres. El orgullo es un viejo sombrero que vendí por la mañana a 150 pesos junto con otros 2 artículos rotos, pero eso no te traerá de vuelta de ese planeta llamado exilio.

Te amo. Amo tus cabellos dorados que adornan los días de mi caótica existencia. Eres las partículas de las que está hecha mi felicidad y el desierto amarillo donde me pierde y me desencuentro. Pasaría si fuera necesario tres vidas postrada en la cama junto a ti y te escribiría largos sonetos para que construyamos tu casa o mi tuba.

Sálvame de la prisión que es mi mente, desátame de estas cuerdas que se llaman fracaso y desviste mis ojos para que vean el mundo que sólo puede ser tuyo. Ya no quiero ser esa demente mujer que desconozco, quiero ser tu amante y tomarte locamente cuando muerda tu cuello por la noche en nuestra cama.