Sol y Luna

Me miré, o al menos creí que esa que veía era yo.

Parte de mí lo intuyó porque aún no compartíamos el mismo rostro ni el mismo ser; nos sentíamos unidas por algo más profundo que la casualidad.

No podría asegurar cuál de las dos era la verdadera, porque yo era esas dos personas…

Por un lado el sol, luminoso y alegre; un fuego capaz de todo. Una mujer con la fuerza que enciende mundos y que trasciende los espacios. Toda es energía para ser adorada y rodeada como si se tratara de una estrella de cine; maquinada para el otro, para ser el otro mientras era yo. Esa capacidad casi camaleónica de ser lo que se requiera… una de mis más grandes cualidades.

Del otro la luna, la oscuridad del inframundo y las profundidades de océanos desconocidos, incluso para buzos experimentados. Era la melancolía, ese azul que había invadido desde pequeña mi vida y con el cual siempre he tenido que conciliar cuando he querido escapar de esta tierra que me aprisiona.

La venda cayó de los ojos y, la sombra que vi, era ojerosa y oscura. Sentí la necesidad de abrazarme para sentirme completa y fue la primera vez que respiré después de tantos años. Vino a mi mente el recuerdo de esos sueños de juventud, cuando tomé mi poder y me ofrecí a resguardarme en lo más interno, con la completa convicción de que nadie podría conocerme, sólo yo.

Como un regalo que administras en pequeñas dosis, con la minuciosidad de un científico que cuida de una especia en extinción. Adecuándome a la cantidad ideal de dolor, vacunándome con la ignorancia de una juventud dormida y ahora, despertar siendo adulta sin comprender como llegó a mí esta misión, esa niña, esta mujer; la otra mitad, la luna.

Camino despacio hacia la reunión, yo siendo esas dos y deseando conocerlas a cada una por separado. Ya sin tener la forma de culpar a los otros de todos mis enredos y de todas mis batallas, destruyendo miedos titánicos que gracias al fuego no pudieron congelarme.

Había estado toda la vida cargando con esos reproches y esos regaños, con esas voces que me gritan que algo faltaba, albergado en el alma esos “no”, que no eran para mí. Es como descubrir que a pesar de todo ese tiempo que anhelaba las respuestas, ellas me encontrarían y ahora me daría más pesar no poder volver a dormir… La incertidumbre de lo que pueda quedar de nosotras me aterra más que la ignorancia.

Me siento débil, susceptible e incrédula… dijeron que esos serían los síntomas; pero al mirarme en esos ojos de sol y luna, sé que me estoy viendo tan verídicamente que seguiré adelante con lo que me cueste.

Nos tocamos, no pudimos decirnos mucho porque no teníamos la confianza o quizá la fuerza para abrazarnos. Ante el temor de que pudiéramos desintegrarnos o de que de la nada comenzáramos a gritarnos, mejor fuimos cautelosas y con timidez nos saludamos.

Que inicie otra aventura; que sea más grande y más gigante de lo que nunca he vivido, porque ahora sí estoy lista.

Un nuevo año

Después de que pasa el furor por el año nuevo, a mí me entra una terrible nostalgia por el pasado. Una parte mía ya estaba habituada al 2015 y sabía cómo vivirlo, pero este “rebot” repentino que me lleva de vuelta al día “1” me hace reflexionar sobre el poder del tiempo sobre mi vida.

Nada cambia de un día para otro, pero de una extraña forma pareciera que la sociedad ha sabido vendernos eso de la “nueva oportunidad”. Como si llegara enero y entonces sí, todos vamos hacer las cosas que no hicimos durante tantos meses.

¿Qué pasa cuando un propósito se queda incompleto por marzo o septiembre? ¿Qué acaso no podemos admitir que fallamos e inmediatamente nos volvemos a subir al caballo?

No sé… yo no creo en los própositos generales como “encontrar el amor” o “ganar más dinero”. Ninguna de esas dos cosas te llevan a ninguna parte porque no conforman un plan ni hay detrás una estrategia. Creo que si alguien me dice que quiere encontrar el amor, le recomendaría que busque unirse a actividades fuera del trabajo para conocer a más gente. O si alguien quiere ganar más dinero, ver si puede hacer trabajamos como “freelancer” o iniciar una pequeña empresa.

A mi edad, aunque sigo creyendo en el destino, creo más en la fuerza del trabajo, en la perseverancia y en la motivación personal, que en las 12 uvas o en los chones de colores.

Pero bueno, echo de menos el 2015… Es como cuando ya tienes una película que te encanta y quieres volverla a ver y a ver mil veces, al grado que olvidas que hay otras nuevas… Pues así me siento yo… Me queda la gratitud, las memorias y las ganas de seguir esculpiendo mi vida como joven adulta profesional, dedicándome a lo que me gusta y junto a las personas que amo. Mi propósito principal este año para combatir la nostalgia que siento, es ver la vida como un  gran proyecto y a más largo plazo, ¿quién dice que todo lo que quiero proponerme en esta vida lo voy a lograr en un año?

No hay prisa, y creo que eso es muy importante de recalcar. No tiene que todo pasar HOY. A veces lo olvido. Y cuando hablo con mi madre que está en los 50´s, ella se sorprende con todos mis proyectos y me dice que no me coma el mundo de un bocado. Y me pregunta qué planeo hacer a su edad porque ya no me van a quedar más sueños. Eso me ayuda a relajarme y a quitarme cierta presión auto-impuesta, porque hay tiempo para todo y ahora, lo más importante es disfrutar lo que elegí hacer.

Quiero que mi vida sea un colección inolvidable de momentos; no una lista de cosas por hacer. No significa que no tenga ya ambiciones, porque esa es una gran mentira. ¡Aún hay mil fronteras por conquistar!

Que este nuevo año no siga escribiendo 2015 en mis correos hasta febrero.

Que haga más cine.

Que sigan los proyectos y las peripecias en Hoppercat.

Que trabajar por dinero no sea la prioridad.

Madurar pero no perder la alegría que tienen los niños.

Viajar más. En México, en la ciudad, en el mundo… en mis sueños.

Seguir amando profundamente. Que sigamos siendo novios para decirnos cosas cursis sin importar la edad.

Escribir.

Pero lo que más quiero, es que ya no me importe el tiempo, que yo me sepa dar segundas oportunidades sin importar la fecha, que nunca sea tarde para fantasear… para disfrutar la vida.

La Nave

Hoy al despertar ya no me sentía derrotada.

Había sobrevivido a una noche de pesadillas y lamentos,

que al sonar del despertador desaparecieron

como toda la ansiedad y la preocupación.

Un momento antes de abrir lo ojos todo era tan lúcido, 

como si por un instante el mundo de ambas realidades

coexistieran en un mismo punto y luego perdí la memoria.

Esa claridad me abandonó,

olvidé quienes éramos y al empezar este día

sucumbí ante la idea de que éramos sólo extraños. 

Al salir de la cama abandoné la nave,

ahora era sólo otro mortal,

sólo otro cansado viajero

que no sabía si se había perdido o si este era su destino.

De un momento a otro la rutina ya no me cayó tan mal,

no añoré los desiertos que me prometieron

ni las profundidades del océano que conocí.

Había hecho las pases con todas las cosas que no logré.

Había tenido una racha de reproches

y de lamentos que por fin terminaron.

Que importaba si no era ligera como una pluma,

o una estrella en el cambiante firmamento;

aún si miraba al espejo veía mi rostro

y si me esforzaba más veía mi alma y con eso tuve.

Me prometí que no me rendiría,

aún cuando hubieran desventuras.

La vida es lo que vale la pena,

no las metas cotidianas

ni los premios ni los halagos.

Si algo no me sale a la primera

habrá otra oportunidad y

hoy era eso: otra oportunidad.

En el camino al trabajo una mariposa se paró en mi hombro. Me llamó la atención porque ni los animales ni los insectos se me acercan. La miré con cuidado y podría jurar que con ojos cariñosos ella me dijo que este era el fin de mi maldición. Quería preguntar sobre que maldición hablaba, pero del miedo no me atreví. ¿Qué tal si esa suerte antes no me hizo falta y menos ahora? ¿Qué tal si de esa pesadilla no me despertaba?

Pensé que se iría volando cuando cruzara la calle pero no, se mantuvo aferrada a mi blusa sin apartarse. Le dije muy quedito que ya podía irse, pero no me hizo caso. Dejamos de comprendernos y simplemente se quedó. Toda esa tarde me acompañó en mis tareas hasta que murió de pie. Lo supe porque parte de mi también se esfumó. La delicadeza de su cuerpo, su mortalidad, me hizo guardar sus alas dentro de mi cuaderno de notas.

Acuerdos en silencio hicimos, yo usaría su libertad para alcanzarla esta noche cuando regresara a la nave. ¿A quién pretendía engañar todo este tiempo? Nunca he sido sólo humano. Pero una parte de mi no sabía si podría traicionar a la especia y me terminaría quedando. Apague la luz y cerré los ojos. Me volví ella, lo sentí, levitaba. Pasado querida amiga… tiempo atrás o quizá circular que me recordó ese mal augurio del que antes hablaste. Reí, porque no era nada malo ser de carne y hueso; ya habría oportunidad después de ser de nuevo fuego.

Así es la Vida

La vida es difícil, de eso no hay duda. En cada realidad existen una serie de problemas diferentes que impactan a un ser humano de forma distinta y aunque visto desde afuera podemos juzgar lo que ocurre, nunca sabremos con certeza lo que la persona está viviendo internamente.

Lo que sí podemos controlar es la vida que tenemos. Y aunque hay días en que me cuestiono mucho sobre mi camino, tengo confianza en que me estoy moviendo hacia los objetivos que tengo.

El otro día escuché en la tele que la diversión es un invento del siglo XXI. Antes la gente no tenía tanto tiempo libre, ni se preocupaba por ser feliz, ni se cuestionaba filosóficamente acerca del significado de la vida y no soñaba que podían existir cosas diferentes… Y no me mal entiendan, yo no digo que ojalá todo volviera a ser como antes, para nada. Sólo opino que hay cosas muy importantes que estamos olvidando y no quería dejar pasar más tiempo para compartirles estos puntos:

Yo no creo en la filosofía del mínimo esfuerzo. Que la eficiencia va sobre simplificar procesos; pero eso no aplica en la vida. Que no te vendan la idea de “no hagas nada”; eso se llama mediocridad.

Fracasa, es mejor eso que no intentar nada. Y lo digo en serio, pierde dinero, confía en gente transa, quiebra una empresa, sé malo tocando un instrumento, ama y que no te importe si te dejan; al menos intentaste algo.

Pero luego aprende, que no tiene caso tropezar con la misma piedra.

No te tomes las cosas tan a pecho. Soy consultora, si me tomara personal todas las veces que me han gritado, insultado y dicho que no; ya me hubiera suicidado. En este giro se aprende que todos somos espejo y reflejo de uno mismo.

Neta, no te apures por las cosas que no puedes cambiar.

Dedícate a algo que te guste.

Nada pasa de la noche a la mañana. Ni si quiera la riqueza de Mark Zuckerberg, cuando dicen que Facebook fue un éxito de la mañana a la noche, se refieren a un proceso de 5 años en USA y 10 en Latinoamérica; que no te engañen y, mejor manos a la obra.

La única cura para las preocupaciones es la activación. Si estás haciendo algo por cambiar tu estado, no tendrás tiempo de estar preocupada. 

Ten miedo, pero no dejes que eso te frene.

Decide. Cuando te pregunten a dónde quieres ir a comer, propón un lugar. Escoge una profesión, ten un hobby, selecciona sólo un par de zapatos de la tienda, piensa a dónde irás de vacaciones. Te lo ruego, no seas pasivo y no te dejes deslumbrar por lo que otros piensan. Crea tu propia personalidad.

Medellín

– Señorita, despierte. Ya llegamos y se tiene que bajar.

 

A penas y escucho esa tenue voz. Parte de mí no quiere creer que eso está ocurriendo. Me aferro a mi almohada y respiro hondo; ha llegado la hora.

– Ok… ok… no tardo.

 

El resto de los actos ocurrieron más o menos fluidos. Nada de contratiempos y pocas filas para pasar la inmigración.

Me subo a un taxi después de asegurarme que la tarifa ha quedado pactada y me desentiendo entre toda la vegetación. Me recibe un Medellín lleno de neblina y de oscurantismo. Se siente húmedo, denso y un poco frío… me voy alejando de lo conocido, me voy perdiendo.

 

Dan las 7am. No creo que sea una hora apropiada para llegar a tocar a casa de nadie, así que me bajo en el mero centro de la ciudad y comienzo a vagar con todo y mi mochila y mi maleta. La gente me pasa y me identifican como un extranjero, por más que intente ocultarlo ellos saben que yo no soy de aquí. Creo que me delatan el semblante ingenuo, el acento foráneo y el espíritu fatigado.

Me dejo guiar por la música. La ciudad suena y suena con una sabrosura que nunca antes experimenté. Me coloco en una banca para disponerme a disfrutar de esa bienvenida. De inmediato me toma por sorpresa un tufo alcoholizado… Su voz imploraba mi atención, en sus ojos pude ver el vacío y el dolor de un desaventurado.

 

– ¿Sabe usted que es lo que más duele loco?

 

Su nombre era Javier. En sus buenos tiempos solía ser un adicto a la bazuca, la marihuana, las pastillas y al alcohol. Para dar abasto a sus placeres mundanos sobrevivía dando clases de matemáticas en la facultad de Medellín. Él dice que su genialidad fue lo que ocasionó sus problemas, que él de lo único que había pecado era de sensible y enamorado. Dolores, era nombre de esa mítica mujer que le bailaba hasta el alba mientras él bebía y bebía. Entre el dictado de fracciones y las inyecciones, decía que ella era la que le devolvía el aire. Sus caderas eran amplias como las mujeres de Botero, dijo que eso la enamoró. Que al él no le interesaban las proporciones de ninguna modelo, él prefería que hubiera algo de carne para agarrar mientras se fajaban salvajemente.

 

Cuando Dolores quedó embarazada ya no quiso saber más de Javier. Dejó de llegar a la banca de su encuentro y ya no se le escuchó el taconeo en las veladas de baile. La perdió por completo, la dejó ir entre las brisas de las noches húmedas de verano. Él deambulaba perdido sin saber en dónde podría estar ella, sabiendo que cargaba en las entrañas a su hijo; ya con la sospecha de que jamás lo conocería.

 

Lloramos… lloramos porque era domingo y en la plaza no había nadie más que nos acompañara. Era sólo bachata lo que se escuchaba y se suponía que no sería triste, pero era inevitable. En medio de toda esa emoción, él cogió sin anuncio mi mano y la puso sobre su camisa.

 

– ¿Lo siente parce? Dígame por favor que lo siente…

 

Yo lo miré extrañada pero Javier seguía sosteniendo esa angustia que me impidió responderle. Indignado me soltó la mano y se abrió la camisa para mostrarme una herida justo en el corazón. Era la cicatriz de una apuñalada. De sorpresa me toma de nuevo, pero esta vez ya no me siento asqueada por su olor, al contrario, está vez sentí la herida dentro de mí.

 

– Imagine parce… ahora voy por la vida a corazón abierto.

 

Nos abrazamos… la música seguía sonando, el climax se acercaba.

 

– ¿Pero quién te hizo eso Javier?

 

Él decía que fue Dolores con sus manos santas, que esa mujer era una asesina. Que ocho meses después de que lo dejó, él se fue buscándola por toda la ciudad. Preguntó a su madre, a sus primas y hasta en la tienda en la que va al mandado; preguntó por ella a cuanto ser humano logró acercarse. Al fin, una noche alguien se apiadó y le dijo que podía encontrarla en el lote baldío junto a un kinder nuevo en la colonia centro. Él esa tarde se bañó y se perfumó para reencontrarse con su amor. Llevó con él un par de tragos con la intención de compartirlos; brindarían a la luz de la luna; se dirían “te amo” nuevamente…. Cuando al fin llegó ella le quedaba de espaldas. Contemplaba las llamas de fuego que salían de un basurero. Entre que lloraba y no… el fuego seguía contenido e hipnotizante. Ella debió reconocer la pestilencia de Javier; volteó… se miraron. Dolores no le devolvió la sonrisa, sólo le mostró el cuchillo en su mano que reflejaba por un lado la luna y por otro la sangre derramada.

 

– Lo siento parce… tenía que matar al condenado engendro; ese hijo suyo era la reencarnación del mismo demonio.

 

Pobre Javier; ir por la vida sin hijo y sin corazón. Pobre de todo aquel que se expone, que ama…

Pobre de mí, que no tenía ni idea que estaba a punto de encajarme una daga en el alma.

Cinefilia

Ya pasaron unos días desde que terminé el Laboratorio Internacional de Guión que organiza la corporación Cinefilia en Santa Fe de Antoquía Colombia, pero aún quedan varios sentimientos que no puedo expresar.

Antes de aplicar para el año que entra, te será de utilidad saber que aunque uno de los objetivos es trabajar sobre tu proyecto y mejorarlo, este taller termina cambiando tu vida. Suena radical, y para algunos un poco exagerado, pero no… yo les aseguro que si viven esto, entenderán a lo que me refiero.

Es sencillo, voy a intentar ponerlo en las palabras más claras, no dejen de leer.

Escribir, como cualquier forma de expresión artística es un escape emocional. Una persona que dibuja, que declama, que esculpe… lo más probable es que lo haga para entender su vida, su mundo.

Vamos al cine a encontrar respuestas. Todos tenemos problemas, todos estamos intentando de una u otra forma aprender a vivir.

Nos confrontamos. Entre líneas vamos lidiando con traumas y dolores, es como poner una bati señal en el cielo y llamar de forma discreta a otros, hasta que nos congreguemos y podamos compartir nuestras angustias.

Muchas veces no somos conscientes de nuestras acciones. Por lo mismo nuestros personajes principales carecen de fuerza y personalidad.

Se nos da la oportunidad de aprender de otros, de ser espejos y reflejos de ellos.

Pura honestidad, nadie va a decirte “que lindo” sólo por hacerte sentir bien.

Sufres, pero también ríes. Encuentras esa vulnerabilidad.

Descubres que no estás solo en tus frustraciones, que escribir un guión no es cualquier cosa.

Se me invita a terminar con la censura personal, da lo mismo que piensen que estás un poco loca a que estás completamente deschavetada.

Fue bello encontrarme en otros, aunque solo fuera por un momento… Así es la iluminación: un instante. 

Experiencias así me hacen cuestionarme acerca de la vida, de mis decisiones. ¿Cuántas de ellas habrán sido causadas y cuántas serán netamente mías? Reencontrarme con ese dolor; mirar de frente traumas que viven flotando en mi pre-conciencia y confrontarlos. No me considero valiente, al contrario. Tal parece que mi historia personal sea una herencia más dura y un abandono… Pero bueno, una intenta y se cae y luego se levanta. Luego descubres que vivir es un proceso en donde la motivación aparente es sólo una máscara que ocultaba el verdadero deseo que yace en tu interior. 

Me he tenido que ir inventando un montón de personajes para ir superando una a una las circunstancias de la vida. Desafortunadamente aún no he logrado comprender nada y solo quizá… Me volví víctima de mi propia ironía. Ahora y no puedo regresar a resguardarme en esa ignorancia, ahora vuelvo a enfrentarme a la computadora y terminar de una buena vez esa historia.

No lo quieras todo

Inicié mi carrera como emprendedora a los 23 años; con ganas de comerme el mundo de una mordida y con la idea de que todo era posible. Las empresarias que me conocieron en ese tiempo me decían que yo era “adorable”; que se notaba que no tenía idea de lo que me esperaba. Cuando compartían sus experiencias conmigo, no dejaban pasar la oportunidad de recalcar que sin importar lo que yo hiciera, nunca lo tendría todo.

 

Obviamente ese comentario me sacaba de onda, porque siempre he sido una mujer idealista y positiva, así que hasta me ofendía al escuchar esas palabras. Hoy, a mis 28 años, recuerdo esos momentos con ironía. Y he podido entender y experimentar en carne propia, que en realidad nunca lo he querido todo.

 

¿Por qué?

 

Porque cuando alguien quiere todo, significa que no tiene una motivación. Que no sabe jerarquizar y hacer una lista de prioridades. Y por lo mismo, esa persona se pierde. No tendría nada de malo si a ti no te interesa ser experta en historia del arte, o si no quieres ser mamá o si ya probaste el estilo de vida saludable y no se acopló a tu vida cotidiana.

 

Para cada cosa hay un tiempo. Y hay lugar si conoces el grado de importancia que le quieres dar a las cosas. Si sientes que tu carrera profesional va por delante de la personal, no tienes por qué disculparte con nadie por eso. Igual si elegiste ser mamá de tiempo completo y quedarte en casa, si es lo que quieres, sé honesta contigo y enfócate en eso. Nadie va a acribillarte. Tú decides.

 

Lo que selecciones, hazlo con convicción porque luego vendrán los sacrificios. Y no lo digo como una mártir, al contrario, lo digo con orgullo porque tener claras mis prioridades me ha ayudado a enfocar mi tiempo y mi energía en lo que quiero. Como empresaria he renunciado a la siesta después de comer. Me he perdido fiestas y cumpleaños de amigos y familiares. Me he desvelado para cumplir con las entregas y, a veces he tenido que posponer actividades personales para completar mis tareas. He tenido que aprender a ser disciplinada en mis hábitos diarios y para cumplir mis sueños he sacrificado horas de ocio. Me he quedado sin cobrar sueldo para pagar a mis colaboradores. He tenido que dar la cara por errores de terceros y me han insultado personas que no tenían el derecho de hablarme así, pero aguanté.

 

No soy madre y por el momento entre mis planes no está iniciar una familia porque no tengo forma de ofrecer el tiempo que un hijo requiere. He escogido sin dudar a un sólo hombre para compartir mi vida y me siento feliz. Me he caído y me he equivocado, pero aprendí de eso y me levanté. Sigo buscando nuevas formas de superarme y me disculpo con los que he fallado porque no les pude dedicar tiempo. Tuve que renunciar a hobbies para enfocarme. Acepté mis imperfecciones y aprendí a quererme como soy; con la cara y el cuerpo que Dios me dio.

No lo tengo todo y ciertamente no lo necesito. No lo quiero todo pero quiero todo lo que tengo.

¡Gracias a la vida que me ha enseñado a luchar para obtener. Inhalo para encontrarme con mi fuerza interior. Decreto que creo, y puedo crear la oportunidad que necesito!

Mujeres, tengamos valor para decir lo que pensamos; de escoger lo que queremos; de ser quienes somos. Vayamos en busca de lo nuestro, sin dejarnos atrapar con estereotipos de género y belleza.

Reciban un gran abrazo,

Amelia

Milagro Particular

La vida me demuestra constantemente que se necesita mucho esfuerzo y entereza para lograr lo que uno se propone. Que no importa que tan inteligente, que tan talentosa o aplicada seas; sin rigor uno se estanca. Un virtuoso para convertirse en lo que es requiere de práctica y sacrifica mucho para poder dedicarse a lo que ama… y aún cuando todo lo hagas al pie de la letra, cabe la gran posibilidad de que fracases en el intento.

Pero bueno, también he aprendido que eventualmente llegan las satisfacciones. Hace unos meses escribí la entrada titulada “Llegará el Sí”. Hablaba sobre el fracaso, en particular sobre el fallo negativo que tubo mi guión de largometraje animado “Xibalba”. Por tercer año consecutivo había sido desechado para entrar al Laboratorio de Guión dentro del marco de Cinefilia en Colombia y claro que me sentía devastada.

Una de las primeras cosas que le dije a Diego era que – yo nunca ganaba – … Que en esos tres años había estado trabajando continuamente para mejorar mi guión y que siempre mis esperanzas terminaban teñidas de lágrimas y auto-flagelaciones. Él me aseguró que era mejor haber participado que nunca intentar nada, porque no sabía cuan cerca podía estar de ese “sí”.

Y bueno… tenía que compartirles que ocurrió un milagro. Que hace 2 semanas recibí un mail que casi borro pensando que era Spam, en donde se comunicaban conmigo de parte del Laboratorio de Guión porque era posible que una persona cancelara su participación y yo era la siguiente en la lista. Les explico un poco, a este programa aceptan a 22 proyecto, literal el mío era el número 23 de los más de trescientos que fueron enviados. Podía participar de cualquier país iberoamericano y por lo menos 10 personas serían directamente colombianas; así que las posibilidades fueron siempre pocas. Pero allí estaba yo, presenciando el asombroso destino que ya lo tenía todo bien planeado.

Ahora estoy a 6 días de embarcarme en esta aventura y no podría estar más nerviosa, más expectante y feliz… que bueno que no me di por vencida, que lo intenté y que sin importar cuantas batalles gane o pierda, seguiré luchando por las cosas que crea.

La Brasileña

Otoño… has venido a traer atardeceres de colores y cielos altos.

Con tu llegada, también ha venido la caída del follaje

que ahora adorna todo el asfalto de mi calle.

Del clóset comienzan a asomarse las chaquetas y los sacos,

en algunos bolsillo me sorprendo cuando encuentro recuerdos de tiempos mejores;

de tórridos inviernos y rastros de olores que me recuerdan tu partida.

Salí a caminar como cuando era pequeña.

Sabía de memoria las calles,

pero igual iba lento para que no te cansaras al andar.

Tu mano a pesar de la edad continuaba tersa,

y si me cansaba de mirar la profundidad del cielo,

siempre podía voltear a mirar tus zapatos

y eso me hacía sentir que la tierra tenía sentido.

Ese tiempo junto a ti me enseñó a no tener miedo a lo desconocido.

Incluso el día que te fuiste

sentía la calma que te elevó a otras vidas acompañada de gaviotas.

Conservé gran parte de tus posesiones

con la idea de usarlas cuando te extrañara.

El perfume que usaste toda la vida

seguía impregnado en el cofre

y en cada uno de mis memorias.

Me hice esta mujer gracias a tus valores, a tu valentía…

una mujer que lo dejó todo en esa patria brasileña,

incluyendo ese título universitario

porque creyó que su lugar era aquí…

Salí a dar la vuelta y de pasó me compre un frapuchino

en el lugar que solíamos visitar.

Al contacto con ese sabor de canela y helado

te encontré mirándome con ternura…

Te dije al oído que te amaba

y aunque seguido de eso sentí tristeza

porque ya no te encuentras entre nosotros;

me sentí feliz de haber tenido la oportunidad de conocerte,

de seguirte amando aún cuando no pueda tocarte.

No lo quieras todo

Como todo toma tiempo, energía y pasión; es importante saber que queremos en verdad para sacarle provecho a la vida.

Más sobre este interesante tema el próximo 15 de Octubre, en mi artículo de estreno con la organización sin fines de lucro Victoria147 cuyo propósito es servir de plataforma de aceleración de negocios y networking para magnificar e impulsar el potencial de las mujeres emprendedoras del país.

Estoy muy feliz y orgullosa de anunciarles que a partir de este mes seré parte de Plumas Victoria.

Que mejor forma de celebrar este miércoles que compartiendo.

Un beso!

A

5 Secretos para las Ventas Exitosas

Conversar con un nuevo cliente y aterrizar sus proyectos me emociona porque me permite desarrollar mi creatividad y ofrecerle soluciones. Es un verdadero placer dedicarme a la consultoría en marketing digital y el día de hoy quiero compartir con ustedes 5 verdades que me han ayudado a ser una mejor consultora y, desde luego, una excelente vendedora.

Prepárate. Estudia y aprende constantemente sobre el giro de tu industria, para siempre estar al día y ofrecer un punto de vista actual. Las personas que dominan el tema del que están hablando, siempre destacan.

Cree al 100% en tu producto o servicio. Si no puedes ser la embajadora número 1 del producto o servicio que ofreces, entonces es momento de considerar un cambio radical en tu vida. Una persona motivada, que cree en su equipo de trabajo y conoce su producto, será exitosa vendiendo porque su confianza no tiene fronteras.

Cuida tu imagen. Verse limpio y presentable ante un cliente es muy importante para causar una buena primera impresión. Como ellos asociarán tu aspecto con el de la empresa que representas, es muy importante que estés a la altura.

Confía en ti. Tu personalidad, conocimiento y facilidad para relacionarte son tus mejores armas al momento de consultar y conocer gente nueva. Aprovecha esas virtudes y sal al mundo a brillar.

El no ya lo tienes. Cuando dudes entre llamar a un cliente potencial, dar seguimiento a una cotización que enviaste y/o hacer contacto con un nuevo cliente: no pienses las cosas dos veces. Sólo toma el teléfono y llama. No te dejes desmotivar por el rechazo, al contrario, motívate con la oportunidad que se te está presentando y no te rindas.

Y sólo porque vender me apasiona y me realiza, les compartiré el secreto que más me ha ayudado:

Mucha gente intenta hacer guiones de venta o te impone un estilo con el que puedes no estar de acuerdo y que no va contigo… Lo que yo siempre recomiendo es que sigas tus instintos y que te diferencies siendo tú mismo. Hay cosas que le van a funcionar a unas personas, pero que pueden no funcionarte a ti. Lo más importante es que te sientas a gusto y adoptar lo que te acomode para cada situación.

“El que cree, crea”.

Amelia