Inspiración

Andar

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Hoy caminé por esta ciudad, como hace tiempo que no lo hacía.

Por las calles me topé con seres de todos los colores, ya no era sólo yo, la gris y la morada. Ya no era sólo yo la que añoraba ser encontrada para derribarle la soledad.

Sentía coraje y sentía dolor, pero igual anduve.
Sentía alegría y sentía esperanza, así que seguí.

Me perdí entre los cruces de las esquinas y encontré almas más desdichadas que la mía. Me topé con niños que apenas comienzan su vida y ven con ojos grandes a los extraños. Escuché como con trabajo respiraban los árboles en el camellón. Cada vez más conquistados por el hombre y por los autos, como si esta ciudad fuera de las máquinas y no de nosotros.

El cielo era el único lugar sin dueño. Todas las banquetas tenían los conos de apartado que pone cada “vieneviene”. Era la lucha por buscar en dónde colocamos todo eso que no necesitamos y, cómo olvidamos que tenemos piernas y que tenemos brazos.

Tenía ganas de encontrar a mil personas del pasado, así, casualmente y saludarlas como si hubiera sido ayer nuestra última conversa. Quería ver a los muertos y preguntarles cómo es el cielo o el infierno, para ver si me rebelo y mejor comienzo a creer en las reencarnaciones.

Pisando las cosas malas que a veces nos pasan, iba camino a casa, a resguardarme de la vida que a veces te golpea y no te deja. Pensaba en liberarme de las cosas cotidianas que me atan, como la esclavitud al teléfono y a todas las telecomunicaciones que me enferman pues en lugar de conectarnos con la gente, nos desconectan. Deseé quitarme esa fobia a quedarnos sin internet y sin saber cómo le haremos para subir una foto del atardecer que ni siquiera hemos disfrutado pero queremos compartirlo de inmediato. Y me dio hasta risa. Me alegré de aún tener idea en dónde estaba mi corazón y mis sueños.

Quería confrontar a mis enemigos, preguntarles por qué me odian y pedirles que me perdonen si les hice mal. Quería que nos gritáramos y que luego recordáramos como era todo antes de que fuéramos adultos. Quería abrazar a un amigo, pero en ese momento no tenía ninguno… Quería amar, así que de nueva cuenta me reconcilié conmigo.

Anduve perdida por las calles de esta ciudad creada para los autos.

Anduve y de tanto andar me salieron alas.

Anduve para encontrarme y así fue.