Inspiración

Tiempos de Prepa…

outsider

Por casualidad hoy encontré en mi armario un cuaderno viejo de la preparatoria y no me pude resistir, así que leí.

Es muy raro leerse 10 años después.  Descubrir que tenía tantas dudas y que tenía tantas ganas de que las cosas fueran diferentes; que finalmente lo fueron.

Estaba angustiada. Escribir era mi venganza y la única forma que encontré de expresar esos sentimientos de represión en contra de los que no entendían como me sentía y que me juzgaron por ser “rara”.

Ahora me doy cuenta que el problema no es ser “raro”, es no aceptarse. Creo que la gente que le termina por ir mejor en la vida es aquella que vive sin ponerse autorestricciones; aquella que se descubre desde la infancia. Así, cuando llega a ser adulto no sigue queriendo impresionar a los demás. Para ser honesto con uno mismo se tiene que poder individualizar una opinión; aunque tengo que admitir que no es tan fácil cuando tienes 15 años, pero es algo que tienes que hacer si esperas encontrar tu verdad. Y digo “tu verdad” porque no hay una absoluta, ni si quiera cuando la gente te dice que tienes que estar siempre feliz.

En ese diario encontré burlas y risas contra mi persona. Fue creado para llevar notas sobre las meditaciones que hacíamos en la clase de filosofía con el profesor “Cosmos” a quien la mayoría llamó Cosmosexual por querer ponernos en contacto con nuestros sentimientos. A mi por el contrario me parecía un excelente momento para detenerme y en verdad escuchar lo que mi mente me quería decir. Yo venía de haberme mudado abruptamente a Guadalajara de Cancún, y aún tenía muchas cosas que averiguar de mi misma y no entendía en donde las piezas iban a embonar porque me sentía como un ser de otro planeta.

Doy gracias por esa libreta, y por ese profe que jamás se dejó intimidar por los “niños malcriados del Tec” que no querían meditar. Que nunca le importó que se rieran a sus espaldas, y si fuera posible le pido una disculpa cuando me intenté hacer la interesante y negué disfrutar este momento.

No sé… ya estoy cerca de los 30 años y a veces me parece que sigo siendo una niña. Que me quedan tantas cosas por entender y luego me encuentro con esto que me hace notar que sí he avanzando en mi búsqueda personal y me hace sentir que no todo está perdido. Puedo notar que partes de mi ya habían madurado y no me di crédito por ello en su momento, pero ahora puedo disfrutar de esos frutos.

Si volviera a tener 15 años, y no digo que me gustaría, pero bueno… si volviera a pasar, no me angustiaría tanto. Intentaría relajarme y estaría complacida con saber que tengo estas reflexiones, que siempre voy a poder escribir después de un mal o buen día… Que tiempos mejores van a llegar y me dará gusto saber que pasé sin problemas por los difíciles y turbulentos años adolescentes.