Emprendimiento

Llegará el Sí.

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Me siento muy agradecida porque la vida me siguió dando la oportunidad de disfrutar de la gente que quiero y de hacer lo que más me gusta.

A veces uno no puede ver todo lo bueno que le pasa porque sólo se concentra en las cosas que salen mal. Mi vida no es la excepción, no es perfecta y muchas veces las cosas no salen como me gustarían, pero entiendo que se debe a que hay un plan mayor.

Y que ironía… este fin de semana, que en verdad fue de esos estupendos que pasas divertido y en contacto con la naturaleza, se nubló al recibir los resultados de una convocatoria que tenía esperando más de un mes. La idea era ganar una beca para ir a Colombia a pulir mis guiones, pero la suerte no me sonrió en esta ocasión y al abrir el correo descubrí que ese no era mi destino.

¿Por qué les comparto esto? La respuesta es muy simple, no me da pena fracasar. Supongo que muchas veces intentamos ocultar nuestros deseos y nuestras metas, pero no yo. Llevo 5 años emprendiendo mi propio negocio y les confieso que también en el he fracasado. Clientes me han cerrado la puerta, mucha gente me ha rechazado, colaboradores se han ido y a algunas veces hasta la luz nos han cortado. La vida no es perfecta, pero no importa, porque tampoco nosotros.

Yo no me canso de intentarlo, así como tampoco me cansaré de escribir o de soñar. Este es un ejercicio de humildad, de retrospección. No quiero pretender que todo el tiempo soy feliz o que tengo todo lo que quiero. Lo único que se es que la vida que llevo es una vida que he luchado por construir y eso nadie puede quitármelo. He aprendido a ser feliz sin importar lo que ocurra, porque a veces no dejamos llevar por la tristeza y olvidamos todo lo que tenemos.

Esa noche que abrí el correo y hojeé entre los elegidos mi nombre me puse triste. Tenía ganas de saber que exactamente no les había gustado de mi guión y luego me enojé porque nunca lo sabría. El paraíso se me esfumó, ya no podía ver sus colores, sentía que perdía la fe en mi. Después de un rato recapacité. Me di un baño caliente y reflexioné. De nuevo me sentí valiente por intentar, por no rendirme. Esta no era la única ni la última vez que alguien me decía que no; pero ciertamente me dio fortaleza y esperanza recordar que ya han existido muchos “Sí” y que con determinación, no hay día que no esté más cerca de ellos.