Poesía

Cayeron Granizos

storm

En un momento todo se oscureció,

cerré los ojos y

dejé que la tormenta me tomara.

Tenía miedo y podía sentir como cada derrota

me había cambiando.

Aún no asimilaba el tiempo

y aunque me era familiar esta vida,

este departamento, estas calles…

algo de mi nunca regresó de ese viaje.

Sin darme cuenta había crecido,

y me había llenado de miedos e incertidumbres.

Ya no era una niña temeraria con sueños y locuras,

era una mujer que estaba desvaneciéndose.

Olvidé como amar; extrañaba esa otra vida.

No perdoné y guardé el rencor de ser expatriada.

Me alejé de lo que era verdadero y puro para hacerme daño.

Del cielo caían granizos sobre mi espalda.

Cada impacto dejó un agujero negro

que exploré sin tener rumbo.

En ellos encontré puros ayeres…

Las calles acaudaladas

dejaban corren esos bancos de agua

y yo en medio sin poder navegar.

Supuse que en el fondo encontraría la gratitud

que sin ella seguiría extrañando y

olvidando todo lo que aún quedaba pendiente.

Y es que la felicidad no es circunstancial,

ni dependiente a una historia.

Esta exenta de tiempo y no conoce lugares.

La tormenta se fue aplacando y con ella mi alma.

Acepté que todo estaba bien,

aún cuando hubiera cambiado.

Enterré con la gloria que se merecía a esa yo,

Arrojé a su tumba ramos de expectativas

y dejé que se los llevara al cielo

porque yo no los necesitaba.

Canté con alegoría esas pesadillas

y consolé mi corazón de desencuentros

y desventuras.

Decidí que sería feliz

y entonces salió el sol.