Poemas, Uncategorized, Vomito Mental

Palomas

Acertijo-del-gavilan-y-las-palomas

Me dieron ganas de darte un consejo, de pedirte unos segundos de tu atención o un té caliente para los nervios.

No tenía puestos mis zapatos para caminar, calamidad para una vagabunda como yo que no tiene rumbo.

Te mandé un beso, uno tibio que arrojaste a la fogata por culpa del frío.

Seguí con la mirada a las palomas suicidas que transitan sin compromiso los tejados de mi abandonada capital.

Ellas me miraron con esos ojos rojos que me gritaron rencor. Osaron enfermarme con su angustia y esas alas cortas que Dios les dio.

Me sentí con ganas de espantarlas y poner fin a esta isla discreta, arrojarles migajas y que coman de mi puño para ver si me llevan con ellas.

Intenté dormirme a tu lado bajo los periódicos que juntamos. Se inclinaron a vernos celosas como si fuéramos un par de soñadores enamorados; pero no lo éramos… a penas y éramos un par de locos.