Historias Cortas

Abandonado

Todo salió bien desde el inicio. Me serví un baso de leche fría para ver si me dejaba de raspar la garganta y después me senté frente al ordenador a ver si todo regresaba a la normalidad. Pasaron 10 minutos y nada. Descolgué el teléfono y salí a regar las plantas. Me distraje como pude porque no quería pensar más en lo mismo.

No quería aceptarlo. Pareciera de locos que mi mente tenga que andar a pleito pelado con todos. La primera vez creí que tenía razones de peso para odiarle y tiempo no me desmintió. La traición era el cuchillo que guardó en la alacena hasta el día que decidió clavarlo con fuerza en medio de mi espalda.

La segunda vez fue aún más fraternal. La tentación de una vida distinta a la actual. Irse a buscar la moneda que siempre estuvo atorada en el cajón de su escritorio sin que se diera cuenta. El vacío que pegó en su interior fue sólo una reflexión de lo que allá afuera acecha, confusión y melancolía porque lo que no tenemos. Eterna añoranza por los años dorados que vemos insípidos en el presente.

Subí a mi habitación apresurada. Dejé a propósito en celular en silencio y cerré la puerta para que no me molestaran. No tardan en aparecer las malas noticias en el monitor. Puedo sentir como me ladran desde el otro lado, como están esperando a que me equivoque y así quitarme el hueso de la boca. Quisiera no ser tan ingenua a veces o no existir. A penas prepararme para dejar la placenta y ese mundo cósmico que a veces extraño entre sueños.

Me callo un par de cosas para no hacerte mal. Voy recortando las telarañas del closet para hacerme una capa y volverme invisible. Renuncio a mi libertad si es lo que hace falta para terminar con esto, llamen pronto una ambulancia que no creo que sola pueda sacarme la daga del alma.

Sube el paramédico con todo y camilla. Lo observo mientras me desmayo. La computadora sigue alertándome con las nuevas odiosas entradas. Se acerca a mi para ponerme la mascarilla de oxígeno y antes de que haga otra cosa le pido que me ayude a guardar el profundo sentimiento de abandono que cargo.