Poemas

Tres días y medio de lluvia

Con botas de hule para brincar en los charcos,
las calcetas de colores y descombinadas como usaba mi abuela.
Sin nada que ocultarle a la lluvia que canta mientras cae desde la copas de los árboles,
sin resentimientos ni rencores de vidas pasadas.

Cierro los ojos. Mis pestañas tocan el techo y
mi rostro revive después de una muerte anunciada.
Despego de la suela las mentiras aplastadas y
saco de la funda los trapos viejos que no me permitieron dormir.

Escucho el silencio. A los carros que pasan, a los niños que ríen.
Juego con mi dedo en tu cabello.
Te confieso uno de mis secretos que bien conoces y
cuento tus pecas mientras camino sobre tu espalda.

Contamos las gotas que se cuelgan del vidrio.
Ilumino las nubes con crayones y me siento de nuevo libre.
Hago a un lado mis convicciones y me despido del monstruo que fui.
Al fin lograré desvanecer mi penosa pasión y
seré la persona que quiera, la que soy el día de hoy.

Haré las pases con el tiempo.
Le pondré un pedestal sobre la mesa de noche.
Inventaré leyendas y acariciaré tus sueños para que sepas cuando
duele caer desde el cielo.