Vomito Mental

Modelo por un Día

Fue diferente a todo lo que he vivido. Diferente a mi rebeldia adolescente, a mi depresión, a todo lo que he sido.

Tuve 6 años otra vez. Cumplí 7 ese día disfrazada entre mis pequeñas amigas con estolas y sombreros de té. Dejó de importarme el protocolo, ser grande y fingir cierta madurez para enfrentarme a los retos que me he impuesto en el camino. Ya no tenía ganas de ser un adulto, quería jugar, ser libre. Hice un esfuerzo por encontrar la inocencia que me transformó, veía el mundo desde abajo y abrí los ojos para recorrer la pasarela.

Coloqué los tacones en mis cansados pies y caminé como si estuviera apenas aprendiendo. Caminé sobre los miedos de mi propia infancia, caminé porque si no la vida se pasa sin que podamos recorrer otros mundos. Perdoné a mi padre por su desaparición durante mi andar, me reconcilié con los gritos de terror en esas noches de lluvias. Tomé de nuevo la mano de mis abuelos y paseé por el parque que quedaba cerca de su casa. Viví de nuevo como si esa vida fuera real, como si el dolor no importara porque sé que creceré y lograré superarlo.

Con la frente en alto dejé que el viento me envolviera. La música me dio fortaleza para salir de la carpa donde cambié mi vestuario por uno más genuino. Los aplausos de mis enemigos fueron bien recibidos esta vez; el odio de sus corazón era menos lastimoso que la indiferencia de mis ancestros que nunca quisieron terminar de escuchar uno de mis poemas. Por mi cabeza pasó el recuerdo de mi tropiezo, me concentré en mirar hasta el final de la pasarela y creer que podría llegar allí sin dificultades.

Era una niña, una niña grande como diría Regina porque ahora tengo 7. El glamour y todos mis viajes por los callejones parisinos regresaron a mi vida con la misma emoción. Canté por que el mundo fuera de caramelo aunque no podía decir todas las palabras, quería tomar el micrófono y que se escuchara mi voz en otras galaxias. Dejé que fueran de colores los momentos que vi pasar frente a mis ojos para tener porque vivir el día de mañana. No me dio más nostalgia crecer, me dio esperanzas.

Se lo dedico a Regina. Gracias por recordarme lo maravillosa que es la vida.