Poemas

La Inesperada Visita

Titubeas cada vez que te apareces frente al timbre de la puerta.
Te intimida el espacio, los fantasmas del pasado que nos persiguen.

Me miras con tristeza buscando reconocerme,
escuchas voces de niñas juguetear en el jardín de esa vieja casa.
Caminas despacio y guardas la distancia,
es como si creyeras que podemos explotar,
como si debiéramos morir y empezar de cero.

Me siento junto a ti y dejo que el silencio nos hable.
Lo escucho con cuidado y no interrumpo su curso,
acaricio su rostro y soplo con cuidado el polvo que nos separa.

Te digo que te amo, a pesar de que sea a mi manera, a mi tiempo.
Dejo que la vida me cante; que me haga recordarte tal y como eres;
si no podemos olvidar al menos dejar ir;
mojarnos en la lluvia sin que la ropa nos pese,
ni el mutuo abandono.
Te quiero… ni el espacio ni el dolor podrán quitarnos eso.

Partes, desapareces… te voy desintegrando en mi memoria.
Si regresas te pido que no traigas más silencio,
que me regales lo áspero de tu voz
y entienda porque te ha tomado tanto nuestro reencuentro.