Pinturas, Poemas

El Príncipe Azul

Escuché tu voz entre el cantar de las gaviotas,
el olor a sal se impregnó en mi ropa.
La arena se abrió paso entre la alfombra de la alcoba
y erizó la piel que murió junto con la tristeza.

Destrocé el mundo y sus locuras,
me volví demente e intenté quitarme los ojos
para ver la realidad en colores rojizos.

Atardeceres te regalo único amado,
juego entre las olas que han de arrebatarme la juventud.
Desaparezco y me transformo mientras exhalo,
mientras respiro el aliento de nuestra primer día sobre este universo.