Poemas

El cuarto de al lado

Perdí la noción de la realidad. La noche y el día se encapsularon dentro de esa habitación. Las cosas estaba perfectamente acomodadas sobre la repisa. El cuarto tenía el olor de esa persona que fuimos inventado con el tiempo.

La luna de papel celofán se asomó por las rejillas de la ventana, la cama sin dueño de pronto se sintió mía, tuya, de todos. Me cautivó la forma en que tomaste ese mundo y le diste sentido. Fuiste tintando la luz de colores para transformarme. Azul se volvió mi piel, como la de un mutante que no puede existir fuera de tu cámara.

La dulzura con la que trataste cada momento me enamoró. Me hizo hervir de celos cuando vi al lente enfocarse en otros elementos. Me dieron ganas de ser uno de esos discos, la cobija, el papel tapiz… cualquier cosa que pudiese coexistir en este planeta.

Me hice maestra de las sombras, de los fondos. Escabullirme entre los cortes para tocar tu pelo. Quería que no notaras mi sueño para que no te detuvieras, sin ti este mundo tan medido ya no tendría espectadores.

Llegabas al final de la historia, coqueteabas con las horas ya contadas. Te despedías con una suave sonrisa que sólo vi a través del lente para regresar a tu tierra.

Esperé paciente a que terminaras lo tuyo, a que te confundieras y olvidaras cual de las dos era la realidad.