Ojos Amarillos

Entre sueños camino hacia el ti. Voy abriéndome paso entre las arenas del desierto particular que guarda tu mirada para aparcar allí mi balsa y nunca más volver por ella. Me aseguro de no hacer ningún ruido para que nadie me alcance mientras me desnudo despacio para nadar en esos lagos amarillos que son todo lo que reconozco.

Acaricio tu rostro con las pocas ganas que me quedan para detener la tormenta. Quiero bañarme de nuevo contigo en esa regadera donde podré lavar tus desilusiones, donde podré contar tus lunares y comerme algunos que te sobran para tener noción del tiempo que he pasado contigo.

No recuerdo el momento que te vi, ni como fue que lograste abrazarme y guardarme en un rincón de tu habitación para que fuera tuya sin despecho. Borro de mi espalda las heridas del pasado para comenzar a quererte sin vicios, sin limitaciones, sin expectativas. Tu inocencia me conmueve de sobre manera, la forma en que me miras como si nadie te hubiera hecho daño antes me produce curiosidad. Ya te iré preguntando con los años quienes han sido y a donde se fueron, no prestes mucha atención, sé que ninguna ha sido importante.

Tu escuchas atento las cosas que mi loca boca quiere confesarte, no quiero en que en unos meses me reclames que no te dije la verdad… lo más fácil sería ahuyentarte, pero a ti parece agradarte esa falta de normalidad, esa falta de cordura. En el fondo es sólo una prueba, cuando desabotones mi camisa y veas dentro de mis entrañas desgarradas verás que soy una criatura dócil que podrás querer si te detienes a contemplarla.

Quiero tomarte de la mano y verte desde abajo. Tus proporciones naturales son fantasías que inspiran mis poemas, que te separan de la multitud ya cansada de su esclavitud. Te celan al verte libre, al saberte mío por un momento que compartiremos hasta que decida alguien marcharse a la hoguera donde quemaran nuestros restos cansados de reinventar los parámetros de la realidad.

Acaricia mi alma y déjame descansar hoy que estoy convaleciente sobre tu pecho. Muéstrame el único mundo que conoces imagen por imagen, que yo he de recopilarlas todas y después te haré un álbum de fotos para que sea imposible olvidar. Me sentaré en la orilla de las banquetas para contemplarte en silencio mientras te escribo mil poemas…

Márchate cuando así lo desees… de ante mano te agradezco que hayas venido, me hacía un poco de falta alguien a quien escribirle por las mañanas… alguien con quien dormir desnuda mientras llega el ocaso.

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