Vomito Mental

Sin zapatos

Eso era todo lo que necesitaba: una historia nueva, una inspiración más incandescente, una razón para seguir despierta después de la media noche. Me saco los tacones y me pongo a caminar descalza sobre el parquet de madera para ver si hago demasiado ruido que no deje dormir a mis vecinas.

Me desintegro por culpa de las alucinaciones de este famélico cuerpo, de una mente maestra capaz de explotar en mil pedazos si es necesario. Nadie quiere vivir en cautiverio pero son pocos los que conocen la salida de su jaula. Mi amante secreto y yo nos reuniremos en el parque para reírnos de los que no dejaron salir de su casa por culpa de la violencia.

Las calles ya tienen dueño, así como todos los lugares para estacionarse de esta manzana. La basura es de un proyecto de cuarta, intentado sumar esfuerzos para que dejen de pasarle los años encima a estos políticos poco prometedores.

Envejecemos tan rápido que crecemos sin poder conocernos. Faltos de pasión terminamos con nuestros días sumergidos en los vicios y los fetiches que no comentaremos con los otros mortales. Mejor, sin van a seguir siendo igual de basura dejen la tierra que falta nos hace ese oxígeno extra.

Muertos de hambre tenemos a los modelos talla cero y a los niños de Somalia. La sala de urgencia podría ser un matadero x de narcos mal fiados. Destrozado tiene el corazón un amante abandonado y otro que espera paciente por un marcapasos que cierre la grieta. Que reíamos iguales los locos que todos los niños menores de 11 años. Que al igual que los trotamundos aprendamos a viajar ligero.