Vomito Mental

Con una copa de tinto

Me emocionada la noche, la posibilidad infinita de lo que pueda venir.
El sabor amargo algo tiene de reconfortante, como un buen vino añejado en el fondo de la nevera; ese sabor a victoria después de una larga jornada.

Sin hacerme la interesante contemplo el fondo del día, el obtuso final que es como un círculo sin pies o cabeza. Acepto los celos locos que he sentido, la parte animal dentro de mi que quiere arrancarse los ojos y luego rendirse. Termino por quitar el mantel de la mesa sin disculparme porque siempre seré algo egoísta y mejor saboreo un silencio roto.

No tengo sueño, la maldición del noctámbulo ha caído sobre mí y no se como terminar con el hechizo. Ya no comprendo los días, la luz, lo cotidiano. Detengo mis suspiros y dejo que se guarden las ánimas en sus cuevas. Sin sed de venganza iré a buscarlas donde de vuelta el río; se acordaran de mi y harán espacio en sus barcas.