Poemas

Soneto

Te miro de lejos con ganas de no quebrar tus alas, de no robarte el aire que ha de empujarte otro día lejos de mí. Aún aguardo paciente por noticias que traerá el viento a su debido tiempo, si es necesario tomar un píldora, que elijan por mi.

Yo estoy agotada y sin comprender a quien debo ocultarle las cosas que siento. Camino con los ojos cerrados por una vereda angosta con temor de caer al río del que nadie ha de rescatarme. Lucho contra dragones en los intermedios de las películas, ironía que sean románticas, infame que haya dejado que otros las escriban para mí. En el fondo ya había perdido la esperanza de encontrarnos porque no estaba segura si tendría que mostrarme honesta o viviríamos montados en una farsa.

Inerte como una hoja que cae de los árboles muertos de mis otoños, te rejunto con cuidado para no hacerte polvo antes de que toques el suelo. Te acerco a mis labios para empaparte con sus recuerdos, para mentirte sin tregua acerca de su verdadero paradero.

Apago la luna para que no nos moleste esta noche antes de que aúllen los lobos. Te transformas de camino a tu estudio en 20 criaturas distintas. Quieres engañarme y confundirme con tu verdadera naturaleza, dices ser un hombre pero a veces te observo y no estoy tan segura. Mi fascinación por ti y tus largas extremidades me ha trastornado de tal forma que no se si podré querer a otros después de ti. Si aprenderá a separar el tiempo y conocerte real sin cuestionarme.

Quiero entender que has hecho y donde has estado. Darte la oportunidad de que me muestres tu alma sin antes juzgarla para que no te sientas en desventaja. Hablaré con tus secretos arrumbados en los cajones que iré desempolvando para guardar nuevos que puedas contar a tu madre.

Sin querer me haces salir de mis casillas, de ese centro cómodo donde no pueden herirme aquellos que me adoran. Me resigno y dejo mis zapatos junto a la puerta. Tengo que ser de carne y hueso para poder morir, tengo que llorar durante el verano para que germine la cosecha en los áridos campos, tengo que ser vulnerable si quiero algún día volver amar.

Te dejo a solas en la otra habitación para que medites acerca del silencio. Dormiré en tu cama como la guardiana de tus sabanas y lo demás lo ocultaré bajo la cama.